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Tecnología

¡Amar a un robot!

Theories of mind

 

BORRAE9

Imagen: arm robotics

Cierre de año y miles de cosas rondan nuestras mentes, buenas y malas decisiones, propósitos cumplidos o desplazados al reluciente 2016 que nos acecha, compras que no realizamos y esperan a nuestra siguiente quincena… la ciencia y tecnología nos han dado bastante este 2015 (solo hay que pensar que este año FUE EL AÑO donde las profecías del sci-fi nos abrumaron en un éxtasis indescriptible) y sin duda el tema de los robots ha sido uno de los más interesantes al ser un campo cuyo desarrollo apenas ve la punta del iceberg… Y con la referencia del ahora popular Sphere BB-8, es imposible dejar de pensar en robots y androides:

Este año hemos visto robots que hacen la limpieza, que motivan la telepresencia, guían turistas en el aeropuerto, decoran galletas, atienden hoteles e imitan el aprendizaje de la condición motora humana, entre otros; la lista crece y crece a diario, así que bien podemos ofrecerte el dato que a muchos nos quita el sueño en una era donde la convivencia humano-máquina solo evoluciona… ¿es posible amar a un robot?

El especialista en ética de las tecnologías, Dr. Blay Whitby, afirma que en caso de existir robots tan sensibles y considerados como los humanos, bien podrían volverse parte integral de nuestras vidas, permitiendo su debut en el ámbito romántico, tema que ha sido desarrollado de diversas maneras… para muestra un botón, en el cine tenemos diversos ejemplos como Bicentennial Man (1999), A.I. (2001), Her (2015), Ex Machina (2015), Big Hero 6 (2015), entre otras.

Jude Law en A.I. (2001). Imagen: Tumblr

Claro está que todo poder conlleva una gran responsabilidad, y este territorio está completamente inexplorado por la ética; además, más allá de los múltiples beneficios que este desarrollo puede brindar a la sociedad, también podría incremenar el aislamiento de los individuos, generaría gran controversia y posibles luchas de derechos para los nuevo seres pensantes, así como también se podría derivar en un anzuelo completamente comercial donde los fabricantes manipulen el sistema del robot con fines mercadológicos.

Sin duda alguna la diversidad de opiniones en un tema como este debe ser bastante amplia, pues es el trasfondo ético, moral y cognitivo el que dictamina gran parte de nuestro razonamiento, y las variaciones son importantes; sin embargo, de la manera más llana posible, de poseer los robots determinadas caracteísticas, basta con que coincida en tiempo y espacio con la persona indicada que desarrolle la visión valorativa de sus detalles, después de todo: love is love!... y, realmente, ¿a quién le molestaría encontrar un androide como el de Jude Law en Artificial Intelligence?

Fuente: Redacción

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